Alejandra Quereda: “Estar en el CESA significa que alguien ya se ha fijado en ti”

La gimnasia rítmica es un arte que corre por las venas de las que la sienten como parte de su vida. Alejandra Quereda heredó ese sentimiento, posiblemente, de su madre, también gimnasta y campeona de España. Sus cualidades encandilaron a las seleccionadoras nacionales, pero ella intentó no alejarse de sus otros dos amores: su familia y su tierra. Sin embargo, las personas con grandes capacidades, las realmente preparadas para triunfar, están destinadas a conseguir el éxito. Por eso, aunque digan que las segundas oportunidades nunca son buenas, la alicantina se subió al tren de la Selección tras una segunda llamada con parada en la residencia Blume de Madrid, con destino a los JJ.OO de Río. Allí le esperaba una medalla de plata. Tras conseguir esa medalla le esperaba otro hito, el de convertirse en la seleccionadora nacional más joven hasta el momento. Nos explica la importancia del CESA en las trayectorias deportivas de las niñas que sueñan con ser gimnastas de élite.

Pregunta: Tu madre fue campeona de España varias veces en gimnasia y eso, posiblemente, hizo que este deporte te llamara la atención, pero ¿cómo y cuándo empieza a gustarte la gimnasia y te inicias en ella?

Respuesta: Pues la verdad es que, a pesar de que mi madre lo hubiera practicado, no fue ella quien me apuntó. Según me cuentan, porque yo no me acuerdo. Mis padres me apuntaron a ballet para hacer alguna actividad extraescolar, pero yo pedía algo más movido y con más ritmo. Fue en el cambio a primaria, a los seis años más o menos. Mi colegio, el CEU Jesús María, ofertaba la gimnasia rítmica como actividad extraescolar y me apunté.

P: ¿Durante los años escolares cómo fue tu formación deportiva?

R: Empecé a nivel escolar, pero rápidamente, hubo una conexión con el deporte de mi madre. Las entrenadoras vieron que tenía cualidades y hablaron con ella. Porque, además, las entrenadoras con las que empecé eran también las que habían entrenado o habían sido compañeras de mi madre y le comentaron que me veían cualidades, por lo que me pasaron rápidamente al equipo de competición.

P: ¿Participaste en los CESA?

R: Sí, comencé por competiciones amistosas y, sobre todo, torneos por la provincia de Alicante. Luego ya vinieron los torneos provinciales y las clasificaciones para los autonómicos. Ahí ya empiezas a tener el acceso a clasificarte para los torneos nacionales. Fui seleccionada en los años escolares para participar en el CESA con el equipo de la Comunidad Valenciana, nunca quedamos campeonas, pero sí que conseguimos medallas. El hecho de que mi comunidad quisiera contar conmigo y participar en un CESA supuso un gran aliciente porque no deja de ser un reconocimiento al trabajo y al esfuerzo.

P: Supongo que a raíz de esto surge la posibilidad de marcharte a la residencia Blume, ¿era algo que querías y por eso te esforzabas en ello o nunca había sido algo que te habías planteado?

R: Sinceramente, nunca me lo había planteado seriamente. Practicaba gimnasia rítmica porque me gustaba, me divertía y quería disfrutar de este deporte, pero nunca pensando en el objetivo más allá de competir representando a mi club y a mi comunidad. Cuando comienzan a llegar las primeras llamadas por parte del equipo nacional y te replanteas las cosas, ya cambias el punto de vista sobre tu dedicación al deporte. Recuerdo que estos campeonatos en edad escolar son un campeonato nacional más y una oportunidad más de darte a conocer en el mundo de la rítmica y que las ojeadoras y entrenadoras de un equipo nacional te pudieran fichar.

P: ¿Cómo fue tu marcha a la residencia Blume? ¿Cómo tomaste la decisión de trasladarte a Madrid?

R: Mi situación fue particular porque con 12 años tuve la primera oportunidad de incorporarme al conjunto junior y de trasladarme a Madrid, pero mis padres y yo tomamos la decisión de seguir en Alicante y gracias a eso pude participar en muchos campeonatos en edad escolar. Permanecí en mi ciudad con mi club, representando a la Comunidad Valenciana, yendo a campeonatos nacionales, continuando con mi progresión y tuve la suerte de que, a los 16 años, volví a recibir otra llamada del equipo nacional. En ese momento fue cuando decidí trasladarme a Madrid.

P: Tú que has vivido esa experiencia tan joven, ¿cómo crees que viven esto los niños que van a ser deportistas de élite este cambio de vida? Porque son sacrificios que hacen siendo muy jóvenes y para ello necesitan mucha madurez.

R: Eso es, es un cambio grande el pasar del deporte a nivel de club al de alta competición y a nivel nacional. El sacrificio más grande que hice por el deporte fue el de irme de casa y dejar a mi familia y amigos de toda la vida en Alicante para trasladarme a Madrid. El cambio es importante porque, de repente, te ves sola, sin tus padres, sin el apoyo que te daban antes día a día y ahora no lo tienes en persona, lo tienes a través del teléfono. Entonces la situación es bastante diferente. Tienes que estar bastante centrado para poder seguir sacando los estudios porque no tienes a nadie detrás que te recuerde tus obligaciones. En ese aspecto, o estás bien centrado o puedes echar a perder esa parte. Creo que, como deportista, desde pequeños nos van inculcando esos valores del trabajo diario, del esfuerzo, la superación, la constancia… Aprendemos a organizarnos y a aprovechar bien el tiempo. Yo llevaba eso interiorizado desde pequeña. Siempre llevaba los deberes al día y al llegar a Madrid continué con el mismo ritmo.

P: En una entrevista que hacía referencia al éxito del equipo español en Río mencionaste la importancia del aislamiento y de que las cabezas estén concentradas, pero ¿cómo se consigue eso y más en una situación como la tuya en la que echas de menos tu casa y tu familia?

R: Pues al final te apoyas en tus compañeras, que se acaban convirtiendo en parte de tu familia. Somos muchas las que estamos en situaciones parecidas y no solo de tu deporte, porque al estar en la residencia Blume compartes experiencias con muchos deportistas de otras disciplinas. La mayoría están en tu misma situación. Lo que hacemos es apoyarnos unos a otros.

P: En la gimnasia, precisamente, son deportistas de élite muy jóvenes y cada vez más, ¿por qué ocurre esto?

R: Estamos hablando de un deporte en el que a partir del año en el que tienes 15 para 16 ya puedes competir en la categoría absoluta, algo que no pasa en otros deportes, donde a esa edad sigues perteneciendo a categorías inferiores. El hecho de que a esa edad ya estés compitiendo en la máxima categoría hace que todo se adelante. También es verdad que se empieza a practicar muy temprano, con cinco o seis años, y ya desde pequeñas le dedican más horas que las que entrenan otros deportes.

P: Además de aprender a gestionar todo esto, un deportista también tiene que aprender a gestionar las emociones, ¿cómo se afronta el fracaso y cómo se gestiona el éxito?

R: Todos los deportistas tienen momentos buenos, pero también momentos malos, también baches y obstáculos que hay que ir superando. Al final, los valores del deporte nos inculcan eso. Cualquier piedra que se interponga en el camino te hace más fuerte, no te hunde, porque hay que seguir hacia delante. También para esa parte tenemos el apoyo de profesionales y equipo técnico, y, en muchos casos, también ayuda psicológica para estar bien preparados y afrontar este tipo de situaciones.

P: Alguien que llega a vivir una experiencia como unos JJOO y que además sale victorioso de ella, ¿aprende a convivir con el éxito?

R: Desde que ganamos la medalla en Río siempre nos preguntan en qué ha cambiado nuestra vida. La verdad es que en nada. Todo al final sigue siendo igual, tú te esfuerzas, trabajas, das tu máximo y sacas tu máximo potencial para luchar por un objetivo. Si se consigue ese objetivo, pues estupendo, sino pues sigues hacia delante. Tuvimos la suerte en Río de que se consiguió el objetivo y todo lo que recuerdo de esos JJ.OO, de los meses previos y posteriores, es positivo y felicidad. Si hubo momentos malos, si es que los hubo, parece que se borran de tu mente.

P: Tras eso vino el puesto de seleccionadora, ¿cómo estás llevando el hecho de haberte convertido tan pronto en seleccionadora nacional y tan joven?

R: Pues la verdad es que esto sí que ha cambiado mi vida, aunque al final yo dejé de competir y me centré completamente en mis estudios y en terminar la carrera de medicina, que de hecho estoy a un paso de hacerlo. Cuando ya me planteaba acabar la carrera, que la acabaré este año, y prepararme el MIR, surgió esta oportunidad. La cogí, y eso supuso aplazar la medicina y cambiar mi futuro que tenía planteado desde un principio.

P: ¿Cómo tomas esa decisión? ¿Qué tiene la gimnasia para que te haga decidir apartar tus estudios y dedicarle todo tu tiempo?

R: Pienso que la medicina siempre va a estar ahí, nunca es tarde para poder ejercer como médico y hay oportunidades en la vida que solo se presentan una vez. Quizás esta sea una de ellas. Como el deporte me encanta y la rítmica la llevo en la sangre desde que era pequeña, he decidido dar el paso y lanzarme a probar esta nueva experiencia.

P: Ahora como seleccionadora, una de tus funciones es ojear y seleccionar a nivel individual las gimnastas que representarán a España, ¿el CESA es uno de los lugares donde desarrollarás esta tarea para descubrir nuevas competidoras?

R: Por supuesto que sí, además son gimnastas que la mayoría pertenecen a la categoría junior, una categoría en la que desde este año tenemos también campeonato de Europa, además de campeonato del mundo y, sin duda, tenemos la mirada puesta en esta competición. En esta ocasión no podré estar presente y me ha dado mucha pena, porque coincide con el campeonato de Europa individual senior, entonces estaré fuera de España, pero estaré pendiente de la retransmisión.

P: ¿En qué te fijas para desarrollar esta labor? ¿Qué debe tener una niña para destacar y considerar que es buena para ser seleccionada?

R: Son muchas cosas, las cualidades típicas de nuestro deporte son tener unas buenas condiciones físicas en cuanto a flexibilidad, buen equilibrio, buena potencia de salto, buena capacidad de giro… Pero yo creo que, al final, la rítmica necesita algo más, sobre todo la individual: un sentimiento, algo especial que haga a la gimnasta única. De todas formas, tenemos que tener en cuenta que como el código está en continuo cambio, cada ciclo se modifica y los requerimientos son diferentes, entonces puede cambiar el tipo de gimnasta que se busca para un equipo nacional.

P: ¿Qué significa el CESA para estos niños y cómo influye en su preparación? Porque puede ser un momento en el que ya empieza a marcarse un antes y un después en su carrera deportiva.

R: Sí, yo creo que puede suponer el primer salto. El hecho de que participes en un campeonato nacional en edad escolar ya significa que participas representando a tu comunidad autónoma, con lo cual formas parte de la selección autonómica y ya quiere decir que un seleccionador autonómico se ha fijado en ti, ha puesto la mirada en tu potencial y en tu capacidad de trabajo. Eso supone un primer paso de cara al futuro para poder formar parte de un equipo nacional.